¿Puede la quimioterapia causar disfunción eréctil permanente en pacientes con cáncer?

La quimioterapia puede causar DE, a menudo temporal; la permanente es posible pero no inevitable y depende del tratamiento, la edad y el tipo de cáncer.

La quimioterapia puede causar disfunción eréctil, pero en muchos casos es temporal y mejora tras finalizar el tratamiento; la DE permanente es posible aunque no inevitable, y depende del tipo de cáncer, los tratamientos recibidos y la edad. Entender por qué ocurre y qué soluciones existen ayuda a afrontarlo sin alarmismo y a recuperar la función sexual con el apoyo adecuado.

¿Cómo afecta la quimioterapia a la función eréctil?

La quimioterapia puede repercutir en la salud sexual por varias vías. Puede reducir los niveles de testosterona y la libido, y afectar a los nervios implicados en la erección. En el contexto del tratamiento del cáncer, además, suelen combinarse otras terapias —radioterapia en la zona pélvica, cirugía u hormonoterapia— que también influyen en las erecciones. Por eso la DE en pacientes oncológicos rara vez tiene una sola causa, sino la suma de varios factores, como ocurre con muchas causas de la disfunción eréctil.

¿Es permanente?

No necesariamente. En bastantes hombres la función eréctil mejora con el tiempo una vez terminado el tratamiento, sobre todo cuando los nervios no han sufrido un daño definitivo. La recuperación puede tardar meses y a veces la DE aparece de forma diferida, semanas o meses después. La edad y el estado previo influyen mucho: un hombre más joven y sin problemas vasculares previos tiene mejores perspectivas. Hablar de permanencia desde el principio suele ser prematuro; lo razonable es dar tiempo y buscar apoyo.

Otras causas relacionadas con el cáncer

Conviene distinguir el efecto de la quimioterapia del de otros tratamientos oncológicos. La cirugía pélvica puede lesionar los nervios de la erección, la radioterapia afecta a los tejidos de la zona y la terapia hormonal reduce la testosterona. Procedimientos diagnósticos como la biopsia de próstata también pueden influir de forma transitoria. Comentar con el oncólogo qué parte del tratamiento puede estar contribuyendo ayuda a orientar la solución.

Soluciones y tratamientos

La DE inducida por la quimioterapia tiene opciones de tratamiento. Los medicamentos orales como el sildenafilo, los dispositivos de vacío y, en algunos casos, el apoyo hormonal pueden ayudar a recuperar la función eréctil. Lo más importante es comentar los efectos secundarios sexuales con el médico en lugar de asumirlos en silencio: forman parte de la calidad de vida y merecen atención. Para conocer las alternativas no farmacológicas, mira las bombas de pene y el tratamiento terapéutico de la DE.

El impacto en la fertilidad y en la pareja

Más allá de la erección, los tratamientos del cáncer pueden afectar a la fertilidad, ya que algunos quimioterápicos reducen la producción de espermatozoides. Por eso, en hombres jóvenes, a veces se plantea la conservación de semen antes de empezar el tratamiento; es un tema distinto de la DE pero relacionado con la salud sexual masculina, como detalla el artículo sobre el recuento bajo de espermatozoides. También conviene no olvidar la dimensión emocional: el cáncer y sus efectos sexuales pesan sobre el ánimo y la relación de pareja, y abordarlos abiertamente forma parte de la recuperación.

No abandonar el tratamiento oncológico

Un punto esencial: por importante que sea la vida sexual, nunca debe modificarse ni interrumpirse el tratamiento del cáncer por temor a la DE. Los efectos sexuales son, en la mayoría de los casos, manejables y a menudo temporales, mientras que el tratamiento oncológico es prioritario. Lo adecuado es comentar estos efectos con el equipo médico, que puede ofrecer soluciones —desde medicación hasta dispositivos— y coordinar con otros tratamientos, teniendo en cuenta precauciones como las que describe el artículo sobre medicación cardiaca y DE cuando hay varios fármacos en juego.

Para entender la seguridad y el tratamiento de la DE, vuelve a nuestro dosier sobre la disfunción eréctil y el Viagra.